martes, 1 de julio de 2014

Analgésicos ¿son tan perjudiciales como dicen?

Analgésicos: cómo tomarlos para combatir mejor el dolor

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Imagen: forwallpaper

Paracetamol, ibuprofeno y aspirina 


De vez en cuando nos llegan alarmantes noticias sobre el efecto negativo de muchos de los medicamentos que usamos habitualmente y nos preguntamos qué hay de cierto en estas informaciones y si son realmente tan perjudiciales como dicen. La clave está en administrarlos de forma correcta, respetando la dosis y la duración de los tratamientos, y utilizarlos únicamente cuando sea necesario.

El paracetamol es el analgésico de primera opción cuando las molestias son de leve a moderadas. Sin ser completamente inofensivo, si se toma tal como indica en el prospecto, es difícil que cause problemas.

Es un fármaco que se utiliza para combatir el dolor y reducir la fiebre. Resulta, por lo tanto, muy útil para aliviar los síntomas de la gripe, el resfriado, las cefaleas de leves a moderadas, la sinusitis…

Tiene menos efectos secundarios que otros analgésicos, por ello está especialmente recomendado para los niños (en presentaciones infantiles) y mujeres embarazadas.

Contrariamente a la aspirina y al ibuprofeno, el paracetamol no tiene efecto antiinflamatorio, por lo que no resulta útil en el caso de algunos dolores musculares, lesiones…

En dosis altas, puede perjudicar el hígado, por lo que las personas con problemas relacionados con este órgano, como la insuficiencia hepática, deben tomarlo con moderación.

Por regla general, se aconseja tomar una dosis de 500 a 1.000 mg cada cuatro horas como mínimo. La dosis máxima aconsejada es de 3 g por día (4 si el dolor es muy intenso).

El ibuprofeno es el analgésico más consumido en España pero, según recientes estudios, puede resultar contraproducente, sobre todo si no se administra de forma correcta.

Pertenece a los denominados aniinflamatorios no esteroides (AINES), es decir, sin cortisona en su composición. Además de aliviar el dolor y bajar la fiebre, su potente efecto antiinflamatorio hace que resulte muy eficaz para combatir problemas como dolores de espalda y articulaciones (artritis, artrosis, lumbalgias…), molestias de la menstruación, cefaleas y migrañas…

Es más eficaz que el paracetamol en el caso de dolores de origen inflamatorio. Si se respetan las dosis, suele tener menos efectos secundarios que la aspirina.

Puede causar molestias estomacales (diarrea, gases, estreñimiento…) y, en personas sensibles, mareo y una leve sensación de somnolencia.

Si se exceden las dosis recomendadas o se toman durante largo tiempo, este tipo de fármacos aumentan el riesgo de sufrir úlceras estomacales, sangrados y problemas renales. Es, además, incompatible con fármacos anticoagulantes (Simtron) y está contraindicado a partir del sexto mes de embarazo.

La cantidad máxima recomendada es de tres tomas de 400 miligramos de ibuprofeno al día. No debe tomarse durante más de cuatro días seguidos sin supervisión médica.

La conocida aspirina pertenece a la categoría de medicamentos antiinflamatorios y también pertenece a la familia de los AINES, por lo que su actuación es muy completa.

Se utiliza principalmente para combatir el dolor y reducir la fiebre. Resulta, por lo tanto, muy útil para aliviar los síntomas de la gripe, el resfriado, la sinusitis, los dolores musculares y de espalda, las cefaleas de leves a moderadas…

Su efecto analgésico es rápido y muy efectivo, aunque, por regla general, suele ser de corta duración. 

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