Analgésicos: cómo tomarlos para combatir mejor el dolor
Imagen: forwallpaper
Paracetamol, ibuprofeno y aspirina
De vez en cuando nos llegan alarmantes noticias sobre el
efecto negativo de muchos de los medicamentos que usamos habitualmente y nos
preguntamos qué hay de cierto en estas informaciones y si son realmente tan
perjudiciales como dicen. La clave está en administrarlos de forma correcta,
respetando la dosis y la duración de los tratamientos, y utilizarlos únicamente
cuando sea necesario.
El paracetamol es el
analgésico de primera opción cuando las molestias son de leve a moderadas.
Sin ser completamente inofensivo, si se toma tal como indica en el prospecto,
es difícil que cause problemas.
Es un fármaco que se
utiliza para combatir el dolor y reducir la fiebre. Resulta, por lo tanto,
muy útil para aliviar los síntomas de la gripe, el resfriado, las cefaleas de
leves a moderadas, la sinusitis…
Tiene menos efectos
secundarios que otros analgésicos, por ello está especialmente recomendado
para los niños (en presentaciones infantiles) y mujeres embarazadas.
Contrariamente a la aspirina y al ibuprofeno, el paracetamol no tiene efecto
antiinflamatorio, por lo que no resulta útil en el caso de algunos dolores
musculares, lesiones…
En dosis altas, puede
perjudicar el hígado, por lo que las personas con problemas relacionados
con este órgano, como la insuficiencia hepática, deben tomarlo con moderación.
Por regla general, se aconseja tomar una dosis de 500 a 1.000
mg cada cuatro horas como mínimo. La dosis máxima aconsejada es de 3 g por día
(4 si el dolor es muy intenso).
El ibuprofeno es el
analgésico más consumido en España pero, según recientes estudios, puede
resultar contraproducente, sobre todo si no se administra de forma correcta.
Pertenece a los
denominados aniinflamatorios no esteroides (AINES), es decir, sin cortisona
en su composición. Además de aliviar el dolor y bajar la fiebre, su potente efecto antiinflamatorio hace
que resulte muy eficaz para combatir problemas como dolores de espalda y articulaciones
(artritis, artrosis, lumbalgias…), molestias de la menstruación, cefaleas y
migrañas…
Es más eficaz que el
paracetamol en el caso de dolores de origen inflamatorio. Si se respetan
las dosis, suele tener menos efectos secundarios que la aspirina.
Puede causar
molestias estomacales (diarrea, gases, estreñimiento…) y, en personas
sensibles, mareo y una leve sensación de somnolencia.
Si se exceden las dosis recomendadas o se toman durante
largo tiempo, este tipo de fármacos aumentan el riesgo de sufrir úlceras estomacales, sangrados y problemas
renales. Es, además, incompatible
con fármacos anticoagulantes (Simtron) y está contraindicado a partir del sexto mes de embarazo.
La cantidad máxima recomendada es de tres tomas de 400
miligramos de ibuprofeno al día. No debe tomarse durante más de cuatro días
seguidos sin supervisión médica.
La conocida aspirina
pertenece a la categoría de medicamentos antiinflamatorios y también pertenece
a la familia de los AINES, por lo que su actuación es muy completa.
Se utiliza
principalmente para combatir el dolor y reducir la fiebre. Resulta, por lo
tanto, muy útil para aliviar los síntomas de la gripe, el resfriado, la
sinusitis, los dolores musculares y de espalda, las cefaleas de leves a
moderadas…
Su efecto analgésico es rápido y muy efectivo, aunque, por regla general, suele ser de corta duración.
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